La vitamina D encargada de regular el paso de calcio a los huesos, es llamada vitamina antirraquítica porque su deficiencia provoca raquitismo. Es una provitamina soluble en grasas y se puede obtener de dos maneras, mediante la ingestión de alimentos que contengan esta vitamina como la leche y el huevo, y por la transformación del colesterol por la exposición a los rayos solares UV.

El calcio es necesario para que el corazón, los músculos y los nervios funcionen debidamente, y también para la coagulación de la sangre. La insuficiencia de calcio contribuye de manera considerable al desarrollo de la osteoporosis.
Las personas mayores de 50 años son las que tienen mayor riesgo de desarrollar una deficiencia a la vitamina D. La habilidad de la piel de convertir la vitamina D a su forma activa, decrece con la edad.
Se ha demostrado que el tratamiento con suplementos de vitaminas D y Calcio en personas mayores mejora la densidad ósea y previenen la pérdida de esta, principalmente la fractura de cadera; permite una mejor calidad de vida y mantiene su longevidad.
Se descubrió, en el año 2007, que la vitamina D podría cumplir funciones de antienvejecimiento comprobando que las personas con niveles elevados de esta vitamina mantienen más joven biológicamente su organismo.